Reducir el tiempo de uso del equipo no reduce necesariamente en la misma proporción el trabajo del servicio. También cuentan la limpieza, la reevaluación, la revisión de resultados y los bebés que necesitan otro episodio de tratamiento.
No convierta el horario de un estudio en un ajuste universal del temporizador. La duración y las pruebas posteriores corresponden al protocolo clínico y a la valoración individual, no a la especificación de compra.
Defina quién solicita la prueba, dónde se recoge la muestra, quién recibe el resultado y cómo se contacta a la familia. Una cita sin responsable del resultado deja el circuito incompleto. Incluya fines de semana y atención fuera de horario.

Use los registros locales de episodios iniciales y repetidos. Añada el tiempo observado de limpieza, inspección y reasignación. Separe este tiempo operativo del intervalo de tratamiento indicado por el equipo clínico. Considere picos de demanda y promedios al calcular unidades disponibles.
En una simulación de mesa, suponga que el resultado previsto se retrasa y la unidad habitual no está disponible. Identifique quién valora al bebé, qué alternativa aprobada existe y cómo se documenta la decisión. El número nominal de lámparas no revela estas carencias.

| Componente | Dato local | Uso en planificación |
|---|---|---|
| Episodios de tratamiento | Actividad de la sala | Demanda habitual |
| Nuevo tratamiento | Episodios repetidos registrados | Capacidad de reserva |
| Rotación | Limpieza e inspección observadas | Tiempo antes de reasignar |
| Seguimiento | Citas y revisión de resultados | Coordinación con laboratorio y personal |
Revise los datos tras iniciar el servicio. Un intervalo medio más corto solo debe cambiar el plan de equipos cuando el equipo clínico confirme que seguimiento y capacidad de repetición siguen siendo suficientes.
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