La fototerapia domiciliaria requiere un servicio organizado por el hospital, no solo una luz portátil. Antes de comprar una flota, defina selección clínica, pruebas de bilirrubina, apoyo familiar y retorno al hospital.
Ser portátil no demuestra idoneidad domiciliaria. Los productos mostrados son opciones de catálogo para consulta; no se ha establecido su autorización ni adecuación para el domicilio. Solicite documentación específica antes de considerarlos para ese entorno.
Asigne un responsable clínico y acceso oportuno a orientación durante el tratamiento. Confirme el recorrido real para pruebas y revisión, incluido transporte y disponibilidad fuera del horario habitual. El servicio no debe depender de que los padres interpreten resultados por su cuenta.

Forme a los cuidadores con la configuración aprobada y explicaciones escritas comprensibles. Pídales que demuestren el montaje, identifiquen a quién llamar y expliquen qué harían si no pueden seguir las instrucciones. Documente la demostración; entregar un folleto no completa la formación.
Identifique cada dispositivo y juego de accesorios, documente la limpieza entre hogares y defina sustitución ante fallos. Separe la logística de la decisión clínica de reingreso. Confirme que la familia puede rechazar el tratamiento domiciliario y recibir otra atención adecuada.

| Pregunta | Evidencia antes del inicio | Si falta |
|---|---|---|
| ¿Quién selecciona? | Circuito aprobado y responsable clínico | No iniciar el circuito |
| ¿Quién revisa resultados? | Acceso a pruebas y revisor asignado | Resolver cobertura |
| ¿Puede manejarlo la familia? | Demostración e instrucciones adecuadas | Más apoyo u otro entorno |
| ¿Qué ocurre si falla? | Contacto, sustitución y devolución | Resolver continuidad |
Antes de ampliar la flota, evalúe una implantación limitada bajo gobierno clínico. Revise pruebas omitidas, llamadas, problemas técnicos y retornos al hospital como señales operativas; no presente un equipo como apto para cualquier tratamiento domiciliario.
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